Aceites esenciales beneficiosos para los autistas
El autismo, un trastorno del neurodesarrollo, afecta a cada individuo de manera única, creando diversos desafíos en términos de comunicación, comportamiento, manejo de emociones y relaciones sociales. En este contexto, los aceites esenciales aparecen como un enfoque complementario interesante. Sus propiedades relajantes, calmantes o estimulantes pueden contribuir a mejorar ciertos aspectos del bienestar de los niños y adultos con autismo, al tiempo que ayudan a controlar la ansiedad, los trastornos del sueño, la hiperactividad o las dificultades de concentración.
Sin embargo, cada aceite esencial tiene contraindicaciones específicas, especialmente según la edad, y es fundamental respetar estas precauciones para obtener sus beneficios sin riesgos.
En este artículo, exploraremos en profundidad los aceites esenciales más beneficiosos para las personas con autismo, haciendo hincapié en sus beneficios específicos, así como en las precauciones necesarias para su uso.
1. Aceite de Incienso (Boswellia Carteri)
El aceite de incienso, extraído del resina de Boswellia, se ha utilizado durante miles de años por sus numerosas propiedades medicinales. Conocido por sus efectos sobre el sistema inmunitario, también tiene propiedades relajantes que lo convierten en un aceite ideal para personas con autismo o TDAH. Este aceite ayuda a calmar la ansiedad, a tranquilizar la mente y a mejorar la concentración.
Para las personas con autismo, el incienso ayuda a reducir las emociones negativas y el estrés, contribuyendo así a un mejor manejo de los ataques de ansiedad o los momentos de sobrecarga sensorial. También puede utilizarse para favorecer un ambiente tranquilo y relajante, por ejemplo, difundiéndolo en momentos de relajación o meditación.
Precauciones: Este aceite suele ser bien tolerado, pero no debe utilizarse en niños menores de 6 años ni en mujeres embarazadas durante el primer trimestre de embarazo. En caso de duda, siempre es preferible consultar a un profesional de la salud.
2. Aceite de Vetiver (Vetyveria zizanoides)
El aceite de vetiver es muy valioso para los niños con TDAH, debido a sus potentes propiedades calmantes y sedantes. En aromaterapia, se utiliza a menudo para mejorar la concentración, reducir la distracción y calmar la hiperactividad. Un estudio realizado en 2001 por el Dr. Terry Friedmann demostró la eficacia del vetiver para ayudar a los niños a concentrarse mejor y a controlar su impulsividad, lo que lo convierte en un valioso aliado para los niños con autismo o TDAH.
Además, el vetiver se utiliza a menudo para calmar a los niños que tienen dificultades para dormir o relajarse después de un día estimulante, gracias a su efecto relajante y antiespasmódico.
Precauciones: No se recomienda el uso de vetiver en niños menores de 6 años, durante el embarazo y la lactancia, ni en caso de mastosis o cánceres hormonodependientes. Estas restricciones se deben a sus posibles efectos hormonales.
3. Aceite de Sándalo (Santalum austrocaledonicum)
El aceite de sándalo es conocido por su capacidad para calmar la mente y aclarar los pensamientos, a la vez que aporta una sensación de serenidad. Su suave aroma a madera lo convierte en un aceite apreciado para crear un ambiente relajante, propicio para la meditación y la concentración. En difusión, ayuda a los niños autistas a calmarse y a gestionar mejor los momentos de estrés o sobrecarga sensorial.
El sándalo también se utiliza por sus propiedades antiinflamatorias y antivirales, lo que lo convierte en un aceite útil para la salud en general. Pero es sobre todo su efecto sobre la claridad mental lo que lo hace especialmente beneficioso para los niños autistas, especialmente para aquellos que tienen dificultades para organizar sus pensamientos o para concentrarse en una tarea específica.
Precauciones: No utilizar en niños menores de 1 año. El aceite de sándalo tampoco se recomienda durante el embarazo y la lactancia, excepto para aromaterapia. Por último, debe evitarse en caso de cánceres hormonodependientes.
El aceite esencial de vetiver es un aliado valioso para los autistas que también padecen TDAH (una comorbilidad extremadamente frecuente del autismo), ya que mejora la concentración y reduce la agitación gracias a sus propiedades relajantes.
4. Aceite de Cedro del Atlas (Cedrus atlantica)
El aceite de cedro del Atlas ayuda a regular el sueño gracias a su capacidad para estimular la producción de serotonina, que luego se transforma en melatonina en el cerebro. Este efecto lo convierte en un aceite especialmente útil para niños con autismo que sufren trastornos del sueño, un problema común en el espectro del autismo.
Su aroma amaderado favorece una sensación de calma y seguridad, ayudando a los niños a relajarse y liberar la tensión acumulada durante el día. Utilizado en difusión antes de acostarse, puede ayudar a crear una rutina de sueño relajante y tranquilizadora.
Precauciones: Este aceite no debe utilizarse en niños menores de 10 años. Tampoco se recomienda su uso en mujeres embarazadas o en período de lactancia, ni en personas que padecen epilepsia o cánceres hormonales. El aceite de cedro está prohibido por vía oral.
5. Aceite de Lavanda Verdadera (Lavandula angustifolia)
Probablemente uno de los aceites esenciales más versátiles y populares, el aceite de lavanda verdadera es conocido por sus propiedades calmantes y relajantes. Ayuda a calmar la ansiedad, reducir el estrés y mejorar la calidad del sueño. Los niños con autismo pueden beneficiarse de este aceite utilizándolo antes de acostarse o en momentos de crisis para relajarse.
Al difundirlo, el aceite de lavanda crea una atmósfera pacífica y tranquila, ideal para favorecer la relajación y el descanso. Sus propiedades antiinflamatorias y antibacterianas también lo convierten en un buen aliado para tratar pequeñas irritaciones cutáneas.
Precauciones: El aceite de lavanda puede utilizarse en difusión a partir de los 3 meses de edad, pero para su aplicación cutánea es preferible esperar a que el niño tenga 6 años.
6. Aceite de Mandarina Verde (Citrus reticulata)
El aceite de mandarina verde , suave y dulce, es especialmente apreciado por los niños por su agradable aroma. Sus propiedades calmantes y relajantes lo convierten en un excelente aceite para calmar la ansiedad en niños autistas. También es útil para favorecer un sueño tranquilo y para calmar los trastornos digestivos relacionados con el estrés.
En difusión, ayuda a crear una atmósfera relajada y alegre, lo que puede ser beneficioso para los niños que tienden a estar inquietos o ansiosos.
Precauciones: Este aceite puede difundirse a partir de los 3 meses. Sin embargo, para su aplicación cutánea, se recomienda esperar hasta los 6 años, ya que es fotosensibilizante. Después de la aplicación cutánea, se recomienda evitar la exposición al sol.
7. Aceite de Menta Piperita (Mentha piperita)
El aceite de menta piperita es conocido por sus propiedades estimulantes, que ayudan a mejorar la concentración mental y la vigilancia. Es especialmente útil para niños autistas que tienen dificultades para concentrarse o permanecer atentos a una tarea específica.
Además de sus efectos cognitivos, la menta piperita se utiliza a menudo para aliviar la tensión muscular, tratar trastornos digestivos y aliviar los dolores de cabeza.
Precauciones: Este aceite está contraindicado en niños menores de 6 años, mujeres embarazadas y personas que padecen epilepsia, trastornos cardíacos o hipertensión arterial.
8. Aceite de Ylang Ylang (Cananga odorata)
El aceite de ylang ylang es apreciado por sus propiedades relajantes y antidepresivas. Su aroma floral y exótico ayuda a calmar la mente y a tranquilizar las emociones. Es especialmente útil para niños autistas que tienden a estar inquietos o ansiosos, y favorece una mejor circulación sanguínea, contribuyendo así a la relajación física.
Precauciones: El aceite de ylang ylang se puede utilizar a partir de los 10 años. No debe utilizarse durante más de 10 días consecutivos debido a la presencia de un terpeno nefrotóxico. También está contraindicado en personas que sufren de hipotensión, así como en mujeres embarazadas y lactantes. Por último, este aceite es dermocaustico y debe diluirse en caso de aplicación cutánea.
El aceite esencial de naranja dulce es imprescindible para garantizar el bienestar, reducir los trastornos del sueño y mejorar la concentración de los autistas. Su fórmula bioquímica permite utilizarlo en difusión en niños muy pequeños (a partir de 3 meses).
9. Aceite de Bergamota (Citrus bergamia)
El aceite de bergamota se utiliza a menudo por sus propiedades reguladoras del estado de ánimo. Es especialmente eficaz para reducir el estrés, calmar la ansiedad y favorecer una sensación de bienestar. En difusión, ayuda a crear un ambiente alegre y relajado, ideal para niños autistas.
Su efecto estimulante sobre la circulación sanguínea también contribuye a reducir la tensión física y emocional, proporcionando así una relajación completa.
Precauciones: Para difusión, a partir de los 4 años. Para aplicación cutánea, evitar la exposición al sol durante al menos 12 horas después de su uso, debido al riesgo de fotosensibilización.
10. Aceite de Manzanilla Noble (Chamaemelum nobile)
El aceite de manzanilla noble es bien conocido por sus propiedades calmantes y relajantes. Ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, favoreciendo así un estado de relajación en los niños autistas. En difusión o aplicación cutánea, puede utilizarse para calmar los ataques de ansiedad y aliviar la tensión nerviosa.
Precauciones: El aceite de manzanilla puede utilizarse a partir de los 6 años. Sin embargo, debe evitarse en personas alérgicas a las plantas de la familia de las asteráceas.
11. Aceite de Naranja Dulce (Citrus sinensis)
El aceite de naranja dulce es especialmente apreciado por sus efectos calmantes y sedantes, lo que lo convierte en un excelente aceite para mejorar el sueño de los niños autistas. En difusión, también ayuda a mejorar la concentración gracias a su suave y afrutado aroma.
Precauciones: Se puede utilizar en difusión a partir de los 3 meses. Para su aplicación cutánea, esperar hasta el año de edad, y para su uso oral, esperar hasta los 10 años.
Conclusión
Los aceites esenciales pueden ofrecer un valioso apoyo a los niños autistas o con TDAH, especialmente para calmar la ansiedad, mejorar el sueño o favorecer la concentración. Sin embargo, es esencial respetar escrupulosamente las precauciones de uso, teniendo en cuenta las contraindicaciones y las restricciones relacionadas con la edad. Para garantizar un uso seguro, siempre se recomienda consultar a un profesional de la salud antes de empezar a utilizar aceites esenciales en un niño.
Gracias a un uso reflexivo y adecuado, estos aceites pueden ser un complemento eficaz para mejorar el bienestar de los niños con autismo, al tiempo que les ofrecen un apoyo natural en su vida diaria.